miércoles, 13 de enero de 2016

Im Alive

Buenos días, buenas tardes y buenas noches, antiguos y nuevos seguidores. Efectivamente, no he muerto, y estoy aquí para incordiaros un poco este año 2016 con nuevas publicaciones.
Me disculpo ante todos por este improductivo pasado 2015, pero he tendido motivos suficientes para estar atareado. Este año procurare brindaros una publicación mensual mínima para vuestro uso y disfrute (tranquilos esta no cuenta para enero) y ya sea de paso revitalizar de nuevo el blog (que el año pasado ni le felicite por su cumpleaños y se encuentra triste).
Dicho esto os empujo a que os mantengáis al tanto porque cualquier día, a cualquier hora, puede aparecer esa publicación que todos esperáis. Ademas este año pretendo acabar ese libro que tanto tiempo me esta llevando, el cual no se si he mencionado alguna vez en el blog. Este no lo subiré al blog pero si facilitare enlaces y medios para que lo adquiráis. Y ahora si, acabo con esta casipropuestadeaño y me despido hasta la siguiente publicación.

No olvidéis comentar, que si no el blog se muere de hambre,

jueves, 19 de febrero de 2015

Hola y adios

Todos somos uno cuando cada uno somos el otro. En ocasiones uno no es otro y todos no son uno, es ahí cuando otro se queda fuera. Todos hablan y escuchan pero no todos escuchan lo que todos hablan, unos escuchan a otros y otros escuchan a unos, pero ellos no le escuchan. El se acaba.

martes, 3 de junio de 2014

Acto cuarto


Agacha su cabeza, comienza a reír y tiembla. Su risa es como un rugido agónico. Tiene los brazos colgando y los balancea hacia los lados suavemente mientras avanza de forma errática y tambaleándose. Cambia su actitud repentinamente a una posición algo agresiva aunque no mas demente de lo que ya es.

La chica da un paso hacia atrás y se asusta un poco.

Corre hacia la puerta y la bloquea poniéndose frente a ella y extendiendo sus brazos. Levanta la cabeza a la vez que suelta un “buh”, me mira y dice:

-Pero nada de eso importa ya, ahora yo estoy aquí y tu estas aquí, y nada ni nadie puede impedir que tu yo nos divirtamos un poco, si no por que ibas a venir a verme a mi a este lugar. Tus pecas se parecen a las suyas ¿no crees? 

Corre hacia mi, se me abalanza con las manos en posición de desgarrar. Lanza sus uñas hacia mi cara y…

Todo esto junto a aporreos a la puerta que enmascaran ligeramente las últimas palabras es lo que se encontró en la grabadora de la desafortunada periodista. La sala esta insonorizada y para cuando entramos ya era demasiado tarde para ella. Tenía la cara completamente desfigurada y yacía sobre un charco de sangre. El interno se encontraba sentado en su butaca con las piernas cruzadas observando lo que momentos antes acababa de hacer sin ningún tipo de compasión ni cordura. Tenía las manos y el cuerpo cubiertos de sangre y, tras mencionar lo ocurrido, solo murmuraba palabras sin sentido alguno. Probablemente la periodista fuese la ultima persona que hablaría con el pues, tras el incidente, él, el interno, fue trasladado a un psiquiátrico de alta seguridad y fue aislado en una celdilla, según los que lo ordenaron, de por vida. Tras esto no se supo nada mas de este hombre y esta mujer, que buscaba fama a cualquier precio y al final la encontró, por el mas alto.


Y con este acto concluye la historia que comenzó este sábado pasado. Espero que os haya gustado ya que es la primera vez que escribo en clave de "suspense". Próximamente mas y mejor si cabe. Un saludo y no olvidéis comentar.

lunes, 2 de junio de 2014

Acto tercero



Pasan algunas horas de tediosa espera y me dicen que puedo entrar de nuevo, si aun lo deseaba después de ver lo ocurrido, en la sala. El hombre que me lo dice me mira con cara de desprecio y asombro todo junto cuando le respondo con una afirmativa a su sugerencia.

Entro en la sala y le encuentro tumbado en el centro de la sala, donde antes se encontraba la butaca que ahora reposa en el suelo, en posición del ángel mirando hacia arriba. Al sentirme entrar incorpora ligeramente la cabeza y clava sus ojos salvajes en los míos. En ese momento siento como se me hiela el cuerpo.

Mientras avanzo hacia delante para situarme mas cerca del él, siempre manteniendo una distancia prudente, se oye como la puerta se cierra tras de mi con un portazo, entonces él me sorprende con un “ya tardabas” con un tono ligeramente imperativo. Seguidamente reencauza su historia sin mediar mas palabra.

-Salimos varias veces. A ella le gustaba bastante pasar el tiempo conmigo. Llegamos a quedar hasta varias veces por semana. Íbamos juntos a tomar refrescos a bares, a dar paseos por la ciudad. Pasábamos alguna tarde en su casa, o en la mía, y siempre me decía: “Eres diferente a los demás y eso me gusta”. A mi me gustaba ella su cara, todo, pero no la aguantaba. Siempre escuchaba esa vocecita “ñi ñi ñi” no se cansaba.

Él eleva su cuerpo quedando sentado en el suelo y cruza sus piernas. Su expresión cambia a una algo mas preocupada. De hecho podría decirse que sentía casi pena. Prosigue:

-Ya llevábamos casi un año así y yo lo tenia muy claro desde el primer momento pero parecía que a ella  se le había olvidado. Se enfadaba conmigo. Me decía que a veces parecía que no la hacia caso, o que simplemente la miraba embobado. Sentía como se alejaba. Entonces pensé: “Quizá me este demorando demasiado en lo que acordamos y se halla cansado”. En aquel momento lo decidí sin vuelta atrás, seria hoy. No podía dejar que una idea tan clara, tan directa se desaprovechase.

Su cara se vuelve mas demente de lo normal con un ligero matiz de vicio atormentador.

-Esa misma noche nos vimos y lo hice. Cumplí con lo que le dije el día que la conocí. Nos sentamos en mi sofá los dos juntos, saque mi cuter, y comencé a unir todas y cada una de sus pecas como si de constelaciones ignotas se tratasen. Ella gritaba. Gritaba mucho y se retorcía. La tape la boca con la mano y la inmovilice con el cuerpo. Creo que la gustaba resistirse. Cuando acabe la solté y ella me intento golpear, no entiendo por que, entonces fue un acto reflejo el pasarle el cuter por el cuello. Inmediatamente llame a emergencias pues yo no quería hacerla nada mas halla de lo que me pidió. No la volví a ver nunca más.   

 El rostro le palidece, se tambalea emocionalmente, casi creo que iban a salir lagrimas de esos ojos vacíos pero…

domingo, 1 de junio de 2014

Acto segundo


El flexo nos golpea con su luz y un zumbido desde la absoluta oscuridad.

Nuestro sujeto podría pasar horas hablando y no comprenderíamos nada de lo que dice, eso nos han contado, pero se esfuerza por que esto lo entendamos, o al menos eso parece.

Sus muecas, sus gestos, su semblante. Jamás había visto semejante desprecio por todo. Habla de todo ello con total naturalidad, como el que te cuenta lo que hizo el sábado anterior  mientras toma un café sentado en una terraza.

Miro su cara seria, que aun desprende todas esas desquiciantes sensaciones mientras él continua relatándonos su vesania.

- Me miraba y sonreía, parecía que aquella pobre chica no entendía nada. Fue muy insistente y acabamos quedando una tarde ella y yo solos, hizo hincapié en esta última parte. Me sorprendió pues la gente habitualmente prefiere encontrarse conmigo en lugares un poco mas poblados por decirlo de alguna manera. Yo la invite a mi casa.

El sujeto para y toma aire muy, muy despacio. Mira a un lado y a otro. Se reclina hacia adelante y coloca su brazo sobre su rodilla a la vez que agita suavemente hacia los lados su dedo índice extendido. Y avanza.

- En mi casa no paraba de husmear todo. Observaba y toqueteaba. Me estaba molestando, todo le parecía precioso. Y ahí, en mi casa, como si me lo estuviese pidiendo, dijo claramente mientras se sentaba en mi sofá sin permiso alguno “Ya no hay personas como tu, esa frase tan romántica cuando me conociste, ¿la tenias preparada? Fue preciosa” yo no podía contestar otra cosa que no fuese un si. Lo estaba deseando y ella también quería. Pero yo no soy un cualquiera, no me entrego a cualquiera que se me cruce. Además era preciosa, era perfecta, demasiado, era, era…

Dando un golpe con sus dos manos a la vez en el frente de su butaca se levanta, la butaca cae hacia atrás, y comienza a caminar en círculos airado. Me recomiendan que salga un rato fuera.

Él parece mostrarse cooperativo, cosa que nunca había hecho según me están informando. Me perturba aun mas la idea de que quizá yo sea la única persona con la que habla desde entonces.

La luz comienza a desvanecerse.

sábado, 31 de mayo de 2014

Acto primero

Hola a todos, partiendo de hoy y durante los próximos cuatro días voy a subir cuatro actos que conforman un relato de suspense que he creado días atrás. Este relato esta basado en una microhistoria de una amiga la cual podréis leer en su blog, os dejo el enlace directo a la estrada: http://incoherenciasinconexas.blogspot.com.es/2014/04/pecas-microrrelato-750.html
os recomiendo encarecidamente una lectura de esta historia antes de proceder con la mía, aunque no es indispensable la una para disfrutar de la otra, para los mas baguetes.

Sin mas preámbulos os dejo con el acto primero:


Tono gris, quizá con filtro o simplemente tono apagado de luz, es una habitación cuadrada, pequeña, tiene una cenefa verde pálido muy descolorida, en la pared del fondo un ventanuco cuadrado con el borde de hierro y un barrote doblado en el centro. Ilumina la sala un flexo, verde también, que reposa sobre una mesa baja de madera redonda con un mantelito verde muy oscuro. En el centro de la sala una butaca blanca, y en ella sentado, pero no de la forma habitual, si no cruzado con las piernas por encima de un reposa-brazos y su cabeza colgando desde el otro mirando hacia nosotros se encuentra él.

Viste un pijama el cual podría verse casi como un pijama uniformado. La imagen se acerca a el como si se entrase desde el exterior de la habitación y se detiene a un par de metros. Tiene el pelo a media longitud, enmarañado y una mirada vacía. Transmite algo pero no sabes el que pues jamás te habías encontrado ante semejante sentimiento. Decir que es como si el fin estuviese en sus ojos era lo único a lo que se podría hacer referencia. Se escucha silencio. No el silencio mas puro pues en nuestro silencio recibes sinuosidades del ambiente.

Esperas. Te lo transmite lentamente. Y empieza a hablar:

-Se lo deje muy claro cuando la conocí y me creyó un tipo chistoso. Estaba de espaldas la primera vez que la ví, y su cara con pecas me enamoro aun mas cuando se volteo al oír pasos tras de ella. Era tarde y no quedaba mucha gente. Al verme debió sentir tranquilidad de haber visto mi cara alguna vez por aquí. No debió sentirla.

Tras ello empieza a reír suavemente, muy suave casi un susurro, aunque era una risa muy acelerada la guarda toda en el. Se reincorpora en el asiento y continúa contándonos aquella atrocidad.

-Al día siguiente se me acerca como si me conociese de siempre, como si fuese su colega, y me dice “menudo susto me diste ayer”  y yo la conteste que quería contar cuantas pequeñas manchitas albergaba su piel. Que quería recorrerlas y unirlas como si de constelaciones ignotas se tratasen. A partir de aquí surgió el malentendido.

Su rostro cambia totalmente. Toma facciones serias mas profundas. La luz del flexo se atenúa muy despacio mientras la imagen se aleja a una velocidad equivalente hasta quedar todo oscuro. Negro.




viernes, 9 de mayo de 2014

La mañana


Entra en el cubículo y apoya su espalda en la pared a la vez que cierra las puertas. Coloca la mano sobre la llave de paso y medita.
Se siente cansado, sucio, obsoleto.
Su mirada se dirige al suelo.
Gira la llave y comienzan a punzarlo gotas frías que arrastran todo de él.
Desliza el cansancio, la suciedad, la obsolescencia. A ello le sigue el pelo, la piel. Se va desnudando de sus músculos, venas, tendones, nervios. Quedan sus huesos fríos e inertes que caen como una torre que se desmorona.
Todo ello se pulveriza, se disuelve y gira mientras es engullido por el desagüe, el cual emite un alarido gutural como si la sopa de restos se atragantase al desvanecerse a través de las cañerías.
Finalmente el cubículo queda vacío, impoluto, perfectamente dispuesto para su próximo uso.