jueves, 22 de septiembre de 2011

Es demasiado para ti


Su epitafio mencionaba: lo mataron las pepitas. Días antes se encontraba a las 18:14 sentado en una sillita de madera en la terraza de una tierna heladería. El cielo estaba nublado pero aun así hacia calor y el disfrutaba poco a poco de su helado de menta con pepitas de chocolate, lo saboreaba, jugaba en su paladar. Al poco se dio cuenta que su helado no menguaba, no le dio menor importancia y prosiguió comiendo. Eran ya cerca de las siete y su helado continuaba igual que antes de la primera lametada, además al chico se le había generado un gran dolor de estomago. El heladero le comento que era un helado que se regeneraba, era imposible acabarlo y que con darle un lengüetazo era suficiente para disfrutar un día entero. El chico no había parado de comerlo desde el momento en que lo adquirió y no tardo su dolor estomacal en convertirse en una masa verde viscosa que supuraba por todos los orificios del chico creando así una bola de helado y persona que para nada le iba a hacer ningún bien.

2 comentarios:

Daniel San Miguel dijo...

¡RELATO COJONUDO!Eso si, vigila la repetición de palabras.

O´Marfull dijo...

muchas gracias, no esperaba que me saliera tan bien la verdad, a ver si publico algo mas en estos dias que tengo tiempo