Otra vez había vuelto a suceder. Me encontraba en ese
extraño lugar. Era un inmenso bosque del que no podía salir. El sitio era
bastante bonito, con una espesa vegetación y unos curiosos árboles de bonitas
hojas negras. Estaba anocheciendo, por no decir que estaba sumida en la
negrura, y la atmósfera que se creaba era algo tétrica. En ese mismo instante
me encontraba corriendo. No era una carrera por gusto, nada de eso. Había oído
algo extraño a mí alrededor y no iba a quedarme para comprobar que era. Las hojas
crujían cerca de mi y continuaba sin saber que las hacia crujir. Cada vez
estaba más cerca de mí. En ese momento estaba asustada y solo me reconfortaba
la belleza del lugar. Mientras corría tropecé con algo anclado al suelo. Me
acerque a comprobar lo que era y se trataba de un tirador en forma de aro.
Despejé la hojarasca que había alrededor de el para comprobar que debajo había
una trampilla. Con un gran esfuerzo la abrí y una cegadora luz me inundo por
unos momentos. Una vez mis ojos se adaptaron a la luz introduje la cabeza para
comprobar que había en el otro lado y desperté.
No hay comentarios:
Publicar un comentario