miércoles, 18 de enero de 2012

Tinta sobre papel, técnica nocturna 2


Otra vez había vuelto a suceder. Me encontraba en ese extraño lugar. Era un inmenso bosque del que no podía salir. El sitio era bastante bonito, con una espesa vegetación y unos curiosos árboles de bonitas hojas negras. Estaba anocheciendo, por no decir que estaba sumida en la negrura, y la atmósfera que se creaba era algo tétrica. En ese mismo instante me encontraba corriendo. No era una carrera por gusto, nada de eso. Había oído algo extraño a mí alrededor y no iba a quedarme para comprobar que era. Las hojas crujían cerca de mi y continuaba sin saber que las hacia crujir. Cada vez estaba más cerca de mí. En ese momento estaba asustada y solo me reconfortaba la belleza del lugar. Mientras corría tropecé con algo anclado al suelo. Me acerque a comprobar lo que era y se trataba de un tirador en forma de aro. Despejé la hojarasca que había alrededor de el para comprobar que debajo había una trampilla. Con un gran esfuerzo la abrí y una cegadora luz me inundo por unos momentos. Una vez mis ojos se adaptaron a la luz introduje la cabeza para comprobar que había en el otro lado y desperté. 

No hay comentarios: